Tu sistema de clientes está lleno de datos que no hacen absolutamente nada.
Campos que se llenan por obligación, quedan guardados "por si acaso", y nunca se usan. Es información dormida: ocupa espacio y no genera un peso.
Para despertarla no necesitas nada sofisticado. Hay un método clásico, tan simple que cabe en tres preguntas, llamado RFM: hace cuánto te compró (Recencia), cada cuánto compra (Frecuencia) y cuánto gasta (Monto). Con solo esas tres ya separas a tus clientes en grupos que valen distinto. El que no aparece hace tres meses → llámalo. El que compra seguido y gasta harto → cuídalo como oro. El que está listo para algo más → ofréceselo.
La gracia no es juntar más datos, es usar los que ya tienes. Si solo están guardados, son una ficha bonita que nadie abre.
Además existen muchos modelos antiguos como SAS o puedes partir de segmentaciones que te parecen naturales de tus clientes, sea por comportamiento de compra, por etapa de la vida, porque el uso es por entretención o trabajo, pero lo que no puedes hacer, es tratar a todos los clientes como el mismo segmento, porque no lo son, son distintos con necesidades, lenguajes, usos, etapas, distintos.
Tus datos de clientes, ¿te hacen vender, o solo decoran el sistema?
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